Se le sale a uno hasta el orín…

La prensa dominical nos informa de la triste existencia de la Generación NiNi. Olvídese usted de la Generación X, Y o la Z. Es más, eche al olvido lo que yo llamo la Generación Britney. Ahora es la NiNi. Y no es que huela a orín, es algo mucho peor, posiblemente más hediondo.

Según El Nuevo Día, la Generación Nini en la sociología agrupa a jóvenes de 16 a 34 años y son los que ni estudian ni trabajan. Dice más: Según datos provistos por el Instituto de Estadísticas de Puerto Rico, en el 2009 había 319,662 jóvenes que ni estudiaban ni trabajaban. Esta cifra representaba el 29.9% de la población de personas entre las mencionadas edades en la Isla.

Otro dato que me resulta harto revelador, en voz del sicólogo clínico Luis Caraballo: “Los NiNi están acostumbrados a la tecnología, a ver cosas productivas a su alrededor. Vieron a sus padres esforzarse por darles todo. Algunos han sido sobreprotegidos. Por eso, cuando entran a la etapa en la que tienen que ser productivos, no pueden”.

¿Qué tú me dices? Con razón esto no tiene salvación. Esto quiere decir que mientras los baby boomers dejamos el culo pegado a la brea buscándonos el billete y pagando contribuciones onerosas hasta por respirar, hay toda una generación de lambe estacas en la cresta de  sus prosibilidades productivas haciendo nada. Viven de los padres, gozan de Mi Salud, subisidios para agua y luz (si no se la roban), cupones con un residual en efectivo y toda suerte de mantengo gubernamental. Posiblemente en muchos casos son parte integral de la narco-economía.

Aún hay más. Según Caraballo, y reitero: “vieron a sus padres esforzarse por darles todo. Algunos han sido sobreprotegidos. Por eso, cuando entran a la etapa en la que tienen que ser productivos, no pueden”.

Vela güiras, sobreprotegidos, mantenidos, vagos, buenos para nada, parásitos, desconsiderados, perdedores: posiblemente estos términos los describan mejor.

Bueno que nos pase por echar al mundo toda una generación de imbéciles sin amor al prójimo, sin noción de la cultura de trabajo, sin orgullo ni dignidad, sin respeto propio, chanchulleros. No saben hablar, no saben escribir, son morones funcionales.

Mientras tanto, la ciudad está sucia, apesta a orín, las carreteras destruidas, los pastizales arropan los parques, las escuelas están deterioradas y necesitadas de limpieza, las playas dan asco, los ancianos abandonados, los animales (los de verdad, no los NiNi) realengos, el país se nos cae en cantos.

En la cercanía de la próxima campaña eleccionaria, no faltará el político que ofrezca más incentivos y subsidios, más mantengo. No habrá quien se atreva a decir: si recibes cupones o subsidio deberás dedicarle horas al trabajo comunitario al país. Imposible, en la cultura del vago porque eso cuesta votos.

Es tétrico nuestro panorama. Se le sale a uno hasta el orín…


5 thoughts on “Se le sale a uno hasta el orín…

  1. Tristemente, también se encuentran en esa generación unos muchachos que son hijos de gente educada y trabajadora, de clase privilegiada. No todos son los “morones funcionales”, como bien los describes.

    Estos muchachos, a quienes se les ha dado todo, desde una buena educación hasta un carro al cumplir los 16, viajes y regalos a tutiplén, se encuentran “perdidos y sin dirección”. No saben qué quieren de la vida, y mucho menos saben cómo pueden impactar a la vida de los demás, ni qué aportación pueden hacer.

    Necesitamos un “Boot Camp” nacional.

  2. No me sorprende! Puerto Rico lamentablemente vive en una burbuja que esta a punto de explotar. Lo peor es que el pueblo no se percata de nada de esto. Ellos lo encuentran muy natural.

  3. La segunda vez que te leo por estos mundos y me siento tan feliz porque no estoy sola en mi apreciación. Tengo dos de 21 y 24 años, ambos trabajan y estudian pero cuando leo algunas cosas que escriben se me eriza la piel, qué pasa con los profesores? la educación es un renglón tan importante, pero lo es mucho más en el hogar por eso sigo dando pellizcos cada vez que veo una moronada.

    Por otra parte conozco Mojoneros Profesionales que se les pasa la vida y ni cuenta se dan, lo malo es que todos nos afectamos porque les damos de comer, techo y hasta un trabajo que ni hacen.

    Gracias por ser como eres y por escribir tan bien, me recuerdas (en el estilo) a la difunta Norma Candal, esa mujer escribía como si le susurraran en el oído los mismos dioses, igual que tú.

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